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Por Eduardo - June 1, 2007 6:04 PM

Recomendación enviada via el boletín #3, originalmente escrita por Gina.

Ya los regios hemos visto suficientes restaurantes de especialidades de la madre patria desfilar por la escena culinaria local. Nos acostumbramos a las tapas, al jamon serrano y a las aceitunas en todos sus colores y rellenos. Sin embargo, todos estos lugares han venido basicamente en dos modalidades: bar de tapas con todo el ambiente-no-apto-para-disfrutar-la-comida-tranquilamente que “bar” implica (la cañita) o aquellos que han sido mas sofisticados en sus propuestas (recuerdan el Cadaqués?).

El “Mesón Las Islas” no sigue ninguno de estos dos caminos.

El lugar le pertenece a una familia que durante muchos años tuvo un restaurante en Mallorca, España. El padre y chef es un español maduro que cocina de esa misma forma. El local y sus sabores son rusticos, con caracter fuerte, cien por ciento caseros españoles.

¿Que mas casero que un filete relleno de jamon serrano y manchego con papas fritas estilo español? Esas que no son “pommes point neuf”, ni “julienne” simple y sencillamente papas fritas de cortes irregulares, una estara suave por dentro mientras que otra estara overcooked y crujiente. El toque profesional de este plato es que la carne estaba justo en el punto que la pedimos.

Las tapas que probe fueron las papas bravas, las cuales se, harán felices a muchos pues son picositas y llenadoras.

Lo que a mi me hizo feliz fueron los champiñones en vino de jerez. En otros lugares, las tapas de champiñones son escasas porque los champis en Monterrey son caros. En el meson nos dieron un bowl bien servido, que una vez terminados los champiñones me vino como anillo al dedo para remojar el pan en la salsa restante. Se los dije, cero poses! El pan puede mejorar, pero la sangria no, esta buenísima!

Los dueños me comentaron que planean cambiarse de local en julio, a uno donde podran poner una terraza. Se van a la Plaza Brisas, ahi donde esta el Misha. Yo ya estoy esperando a que lo abran para ir a tomarme una sangria al aire libre durante una nochecita de verano de esas que nada mas hay en Monterrey.

Fuimos al meson a probar su paella negra, que nos habían dicho estaba muy rica. Y resulto ser cierto, esta deliciosa! El arroz, en su punto, la proteina suave, sin que se les pase de coccion y la tinta le da un sabor especial y diferente a la tipica del azafran. Se tarda 20 minutos en salir de la cocina, pero la espera bien vale la pena. Pidela en cuanto llegues. Es abundante y la sirven para minimo dos personas.

La generosa cantidad de comida que habia pasado por la mesa y el hecho que el unico plato dulce disponible en el Meson era flan –no soy fan- me habian quitado las ganas de pedir uno, pero para cumplir con nuestra obligacion de pasarles el dato de este lugar al cien, optamos por ordenar el… mhh… flan. Lo que probe me hizo cambiar mi opinión respecto a este postre. No se donde lo tenian guardado, pero ni rastro de sabor a refrigerado, los pedazos de mango fresco le daban una textura interesante cuando el flan se derretia en la boca. Nada empalagoso. Increible. La dueña -encargada del servicio en el comedor- vio nuestras caras de placer y nos dijo que este plato tiene ya sus adeptos, quienes se quedan a comer exclusivamente si lo hay. Vale la pena que lo pruebes.

Considero este lugar perfecto para una comida con tu familia por las siguientes razones: la zona, aunque esta avenida esta plagada de negocios, la colonia Mirador le sigue dando ese ambiente tranquilo; tus abuelitos no se veran obligados a esquivar a los teenagers de ningun mall; unas croquetas con bechamel haran feliz a tu hermanito mientras que las carnes no intimidarán a tu papá (nada fusión, nada agridulce, etc.). Y las tapas: siempre es dificil decidir entre estos bocados, agarra a todos tus consanguineos de pretexto para pedirlas al centro y poder probarlas todas mientras esperan por la paella negra.

Por qué debes de ir…

Porque aqui la comida sabe a comida. Cuando no tengas humor de andar experimentando y quieras saciar tu hambre con sabores caseros sin caer en el chile relleno de unas comidas corridas, este es el lugar.

No te pierdas de…

La paella negra.

Lo que ordenamos…

Paella negra para dos $198
Patatas bravas $40
Champiñones al jerez $40
Filete relleno de serrano y manchego $160
Flan de mango $35
Sangria $19
Refresco $14

*Cómo llegar…

Frente a Soriana pero del otro lado de Lázaro Cardenas. Tiene estacionamiento propio en la parte de atras del restaurante.

Durante Junio todavia en Av. Lazaro Cardenas 2038 Col. Mirador (81)8103-3236. Despues en Plaza Brisas.

Por Eduardo - May 25, 2007 5:59 PM

Recomendación enviada via el boletín #2, originalmente escrita por Gina.

Experimentar un delicioso shock cultural no es muy sencillo. Aunque las cadenas y algunos chefs locales nos dan la oportunidad de degustar platillos tipicos de alrededor del mundo, encontrarse con sabores autenticos es algo dificil.

En busca de ese shock culinario/cutural anoche fui al Ikkyu (un japonés que está en sobre Vasconcelos, en San Pedro).

Dejé Vasconcelos con toda su personalidad regiomontana y al entrar al restaurante me topo con un menu escrito en japonés. En ese momento decido cubrir mi tatuaje de kanji, no vaya a ser que los de Ritual hayan cometido algun error ortográfico…prefiero no saber!)

Como todo lugar que se precie de servir buen sushi, el Ikkyu tiene una barra donde los amantes de la cocina se van a sentir como niños viendo al chef japonés cocinar en vivo y a todo color. Y como toda buena barra de sushi es uno de los lugares preferidos de los comensales para sentarse.

Si tienen suerte (y ánimo) de sentarse en la barra podran ser “parte” de la animada platica que se da entre el chef y sus compatriotas, que por lo que me di cuenta, lo visitan bastante seguido.

Cerca del pasillo que lleva al baño, hay un mueble lleno de libros en japones y tarjetas de presentación; es fácil darse cuenta que el Ikkyu es punto de encuentro de la comunidad nipona expatriada. Incluso tienen una especie de periodico con noticias de la comunidad nipona en el pais. Me hubiera encantado saber lo que decía.

El restaurante le pertenece al chef Yoshiaki Watanabe y a su esposa regiomontana Yulma, quien se encarga del servicio del comedor.

Pasemos a la comida.

Decidí ordenar platillos que se pueden encontrar en lugares como el Nikkori para poder comparar.

Empezé con una Gyoza (“empanada” con carne según el menú, pero es más un ravioli, un dumping), a la que honestamente encontre un poco insipda, pero si eres de los que adoran pasar su comida por limon, chile o soya, vas a ser feliz con este plato ligero.

Segui con la clasica ensalada sunomono, ya bastante comercializada en la ciuad y que incluso venden en HEB. Es esa de pepino con surimi, vinagre y ajonjolí. En el Ikkyu te la sirven tambien con pulpo. Para saber si alguien quien se dice ser chef de pescados y mariscos es buen cocinero, siempre me guío por la forma en que cocina el pulpo. Este amiguito es dificil de preparar, cualquier falla técnica y queda con la suavidad de suela de zapato o indeseablemente chicloso. El Señor Watanabe no tiene ese problema. El pulpo de la ensalada estaba en su punto y bien fresco. El resto de la ensalada, bien condimentada.

Para tener que platicarle a los regios de hueso colorado y se animen a ir, pedi una sopa con carne roja (rib eye), aunque siempre tendran como opcion el Teppanyaki. Se llama Niku Udon. Te la sirven en un bowl de porcelana y no en el tipico plato de plastico de los buffets chinos. Estaba bien rica con la pasta al dente y espinaca fresca rebanada. Pedi media orden pero una completa es suficiente como plato fuerte.

Finalmente, un Jo Sushi, que en otros lados venden como “Rainbow”. Un surtido de piezas con todo tipo de pescado para los que no pueden decidir entre salmon, camaron o aventurarse a probar hueva de pescado. El arroz del sushi estaba bien preparado, fresco, se pegaba pero no se apelmazaba, sin embargo hubiera preferido la temperatura del pescado más fresca.

El servicio en general es bueno, si tomamos en cuenta que adentro se vive un ambiente informal. De hecho este es el tipo de ambiente en el que me encanta disfrutar una buena comida. Después de todo, Ikkyu significa “un descanso”… un descanso de la carne roja y de los lugares atestados y ruidosos.

Porqué debes de ir…

Por el especial del dia, una oportunidad de probar platillos tipicos cuando el chef encontra los ingredientes frescos. Pidele al chef que te sugiera algo fresco.

No te pierdas de…

Los japoneses sentados en la barra platicando y tomando la sopa a sorbos, ni del diploma de cocina del chef en japones detras de la barra asi como ver a un cocinero japones de escuela manejando un cuchillo.

Lo que ordenamos…

Gyoza $42 pesos
Sunomono $52
niku udon (media orden) $53
jo sushi $151
coca cola light $18

Cómo llegar..

A unos cuadras al poniente de la esquina de Humberto Lobo con Vasconcelos. En las noches te puedes estacionar en el local de a un lado.

Ave. Jose Vasconelos 671 Pte. Col. Del Valle En San Pedro. Tel. (81) 8338-8495

Por Eduardo - May 18, 2007 12:21 AM
Recomendación enviada via el boletín #1, originalmente escrita por Gina.

Si manejas por Vasconcelos de oriente a poniente las casas y edificios caros van –aunque nunca por completo- desapareciendo. Justo dos calles antes de llegar a Corregidora, en el centro de San Pedro, donde comienza el revoltijo de clases sociales y las casas de lujo comparten banqueta con talleres con techos de lamina, hay un lugar que se llama la "Fonda San Francisco", nuestra recomendacion de la semana.

"Fonda". Algunos pueden asociar la palabra con un establacimiento no muy, digamos, "fancy". Y algo hay de eso.

El chef y dueño, Adrian Herrera es quien te atiende en persona. La decoracion y los acabados del, -ajem-, establecimiento, definitivamente no son los de La Catarina pero si se hace lo posible por representar un estilo mexicano.

La fachada de La Fonda y lo que la rodea puede ser algo intimidante. No es aventurado decir que si alguien no te ha platicado de estre lugar no te atreverias a llegar. Pero yo vengo a comer y a constatar los buenos comentarios que hemos escuchado  de la cocina de autor que ofrece Adrian Herrera. Eso es lo que  importa.

Apenas entro y descubro que hay otro grupo de personas que ha superado la fachada. Es una mesa con 8 personas, entre regios, peruanos y españoles. Vestidos de traje piden un plato tras otro al centro de la mesa, como si no quisieran perderse de nada (o alguno de ellos trajera viaticos).

El lugar es pequeño y tiene una capacidad para unas 20 personas. Las paredes se encuentran adornadas con cacharros, pinturas y artesanias cual museo regional. Y para meterla algo de contraste la musica de fondo es del extinto grupo de rock/jazz latino Barrabas.

Se siento un poco de "desorden" e improvisacion en el ambiente pero el buen humor de los trajeados de al lado, quiza enjabonado por algunas cervezas, me hace sentir que el Chef sabe lo que esta haciendo y que no saldre de ahi decepcionada.

Amable y bromista Adrian nos recibe y de entrada nos sugiere un queso de cabra (norteñote tipo rancho, nada que vendan en el Riex) con miel de maguey y hierbabuena fresca. Quisiera que mi mama estuviera ahi para decirle "Ves como tenia yo razon mama?, el queso de Don Virgilio –rancherito que vende sus productos lacteos puerta por puerta- es un manjar! Bien vale una hepatitis!" (lo digo por Don Virgilio, no por Adrian)

Enseguida, de nuevo por sugerencia del chef, ordenamos las "zamoranas", que animosamente nos describe como "...una gordita pasada por huevo con carne deshebrada y bañadas en salsa de chiles secos, cilantro y queso". Su platillo estrella. En el plato las zamoranas parecen chicas e inofensivas, pero resultan grandes en sabor y en tamaño: solo pude comer dos de las cuatro que trae el plato, y les juro que no soy anorexica.

Continuamos con res en salsa de miel y naranja, con brocoli y nopalitos asados por encima. La salsa tiene buen cuerpo mientras que la carne esta suave y bien sazonada. Las tortillas, como mandan los Dioses, son de maiz nixtamalizado. Un plato bien logrado.

El unico "pero" que le pongo a este lugar es que, aunque sabemos que no es facil ser hombre orquesta, una manota de gato no le vendria nada mal al local.

Si te gusta la cocina mexicana, ya no quieles comel aloz o te gustaria ver en accion a alguien que cocina por amor al arte "La Fonda..." es una excelente opcion.

Algunos dicen que en La Fonda se sirve cocina mexicana, otros, a quienes les habra ido mejor en ciencias sociales, dicen que es cocina prehispanica. Yo creo que hacen labor social: no es facil aventurarse con los ingredientes que maneja y salir bien librado. Mucho menos servirlos en un lugar que durante el dia esta rodeado de aceite, mecanicos y segundas paginas de El Sol.

Estamos algo saturados de lugares que ofrecen platillos predecibles y bebidas como "agua de jamaica embotellada con cero azucar". Y en la Fonda nos reciben con una agua jamaica fresca, con nopales y hierbabuena.

Porqué debes de ir...

Porque en la escena culinaria regia donde la mayoria de los chefs aspiran ser "trendy" Adrian tiene los pantalones para cocinar como tu abuelita lo habria hecho.


No te pierdas de...

Que Adrian, el Chef, te platique algunos platillos del menu y te salpique algo de antropologia.


Lo que ordenamos

Jamaica                 $20 pesos
Coca cola               $15
Queso de cabra          $75
Zamorana                $95
Res a la naranja y miel $95
Agua embotellada        $15